Este tipo da una grima similar al gafe.
Al fin acabó la historia del gafe en mi trabajo. Quien siga este blog, sabrá de qué hablo, para quien no lo haga, haré un pequeño resumen:
Hace algunos años entró a trabajar conmigo un tipo de aspecto lúgubre, era blanco como la leche, seco como una patada de Bruce Lee en los huevos y venía de un pueblo perdido en las montañas. El tipo olía raro, como si lo hubiesen sacado de una tumba y parecía sacado de diez años atrás.
Antes de que llegara él, no es que fuéramos un cascabel de alegría, pero por lo menos éramos algo felices. Lo primero que sucedió es que las plantas de la empresa empezaron a morir sin razón aparente, mujeres de experiencia demostrada no conseguían evitar que las plantas murieran, la gente empezó a caer enferma poco a poco, primero pijadas, después cosas más serias. La semana que iban a largarlo, un hombre que jamás había pillado ni una gripe, se cortó un dedo y se pegó un año de baja, por lo que se quedó para cubrir su puesto. Pasado un tiempo, lo largaron, pero otro compañero se puso malo, le detectaron un cáncer de pulmón y lo volvieron a llamar para cubrir. Solo se pasó una semana fuera. El tipo se salvó por los pelos.
Con el tiempo lo dejaron allí y la gente siguió cayendo. En su puesto de trabajo había dos personas más y llegó un punto en que sus dos compañeros estaban de baja operados por segunda vez en un año. Uno de sus compañeros tuvo una parálisis facial y a los tres meses se le desarrolló un pecho, con su pezón de tía y todo (le llamábamos el Barón Ashler). Cuando largaron al pobre desgraciado, parecía que hubiera estado en siete campos de concentración comparado al aspecto que tenía cuando entró. Algo así como la duquesa de Alba cuando se casó y ahora.
Yo en reiteradas ocasiones había manifestado que si es blanco, mojado y va en una botella, seguramente es leche y que ese tipo era gafe. No sabía cómo ni porque, pero era evidente. La gente se reía, decía que tenía muy mala leche y nadie me creía, pero después llegó la crisis de los cojones y largaron a mucha gente. Hace dos meses su turno.
Cuando se largó hubo un mes de desconcierto, pero fue el último despedido. El trabajo volvió, aunque sin ser el nivel de hace tiempo, poco a poco se va remontando. La facturación ha aumentado en un 80% desde que se fue a los dos meses. Después descubrimos que cuando lo largaron, una empresa de la competencia desapareció y nos llegó una gran parte de su trabajo.
Nadie más se ha puesto malo y un hombre que estaba de baja, ha vuelto en buen estado.
Ni una gripe.
Ni un puto problema.
Y aunque parezca mentira, las plantas no han vuelto a morirse, si vas a ver a las administrativas , las plantas parecen una puta jungla.
¿Era o no era gafe?
Ya no fregamos la empresa con vinagre y sal. También hemos quitado los crucifijos y los ajos. Son hechos verídicos, no creáis que algo sea imposible solo porque no lo entendáis. Hay cosas que son así y punto.



