Mi vida ha cambiado, soy un fugitivo me siento como Richard Kimble perseguido por un crimen que no he cometido.
Os explico. Por lo visto, la tristemente famosa en este blog señora cachalote, quería algo más que hablar conmigo, o por lo menos eso deduzco de sus acciones, de eso y de que mi mujer y mi suegra dicen que me repasaba. Paralelamente a este triste suceso, mi mujer se hacía amiga de una señora casada y con un niño. De vez en cuando se iban a tomar café con leche y a hablar de los niños. Parece ser que estaba planeando divorciarse de su marido, un abogado.
Con el tiempo aprendí que la mejor manera de esquivar a la bestia parda de la señora cachalote, era hablar con esta señora. Por lo visto tuvieron una enganchada hace tiempo.
La cuestión es que esta señora decidió divorciarse en serio y yo aparecí en el clímax de la bronca definitiva. Que si el Chiringui es muy guapo (he perdido unos kilos que me sobraban y he ganado mucho), que habla contigo y demás parrafada de celosón. La señora dijo que solo hablaba conmigo y que se fuera a tomar por culo, que se divorciaba.
Conclusión, que el tipo cree a su semi-ex-mujer y esta convencido de que me la tiro.
Hoy voy a buscar a mi hijo como cada día. Como todo el que me conoce sabe, soy un poco cabrón y no se me ocurre otra cosa que saludarlo con una sonrisa en la cara de pasada, como a todo el mundo que conozco. El tipo me ha mirado con los ojos inyectados en sangre mientras se cagaba en todos mis parientes de cinco generaciones hasta ahora entre dientes. Se ha pasado diez minutos renegando a mis espaldas de su mujer y de lo desgraciado que es. Por si fuera poco, el tipo tiene toda la pinta de un cocainómano hipertenso.
Yo he cogido a mi hijo y me he largado, una cosa es ser cabrón y otra un jodido cabrón como dijo Clooney en abierto al amanecer. Aunque he tenido la tentación, no me he choteado ni nada. Una cosa es dar por culo y otra pegarse con un tipo que se cree cornudo y que pelea para cortarse los cuernos como el Hellboy delante de nuestros respectivos hijos, aunque no negaré que me he quedado con las ganas de forrarlo a hostias por tonto del culo.
Conclusión: que soy un desgraciado. Sin follarme a la mujer de otro, un marido me hecha mal de ojo porque se cree que me tiro a su señora.
Seguro que no acaba aquí, os iré informando.

0 comments:
Post a Comment